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Seres humanos más vivos

11 de Noviembre:


Sinceramente ahora mismo no me quiero volver. La gente se piensa que la calidad de vida que tienen aquí no es muy alta, pero mi amiga Hannah tiene razón en lo que ha dicho: la gente con dinero viene aquí a buscar amor y la gente con amor aquí suele ir a por dinero. Estamos muy equivocados con la mentalidad occidental. No necesitamos trabajar tantas horas para tener todos los lujos y el dinero del mundo. Con poco se puede vivir, y se puede vivir bien. Cuando estamos obsesionados con el dinero, perdemos la noción del tiempo, la calidad de vida, de la vida real, no la que esta tras las pantallas. Cuando nos obsesionamos por querer más y más y más, se nos olvida para qué o por qué lo queríamos realmente. Nunca es necesario tener de más y, sin embargo, quien lo tiene siempre busca el doble.




Pero en cambio, el que no tiene se conforma y sigue con su rutina para poder mantenerlo.

África me está enseñando a valorar la vida como la oportunidad que tenemos para crear una versión mejorada de lo que ya existe. Los seres humanos pertenecemos a la época en la que tenemos de todo y aun así siempre nos hace falta más. Queremos más cuando no hay de donde sacarlo. Cuando no está hecho el reparto. Queremos seguir con esta idea errónea de que estamos evolucionando, pero en el fondo es que aún no somos conscientes de que esto es solo un retroceso. Necesitamos más libertad, más naturaleza, más pureza, más tierra, verde, agua, fuego. Necesitamos sentir el viento fresco en nuestra cara, ser menos simples ‘seres humanos’ y ser más ‘seres vivos’. Caernos y limpiarnos nuestras heridas en las rodillas y luego volvernos a caer para volver a hacernos nuevas. Conectar más con la naturaleza y menos con el móvil. Soñar grande y vivir enorme. Tener objetivos a largo plazo, o a corto, o incluso plantearnos metas para cumplirlas en el presente. Abrir más la mente y cerrar más la boca.




Contar historias y escuchar nuevas. Intercambiar ideas y llevarlas a cabo. Contagiarnos de alegría y erradicar la tristeza. No dejemos que las cosas poco importantes nos afecten demasiado. Pensemos si realmente merece la pena o la alegría, si queremos ser partícipes de una evolución mal interpretada o, por el contrario, si queremos evolucionar en el sentido propio de la palabra. No debemos ponernos límites porque en realidad estos no existen. Debemos dejar de inventarnos cuentos chinos que nos quitan el sueño y nos impiden cumplirlos. África, gracias por hacerme reflexionar sobre lo que de verdad importa, no a mí, sino al ser humano como especie. Asante sana ♡



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