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Indescriptible Kenia

Parece como si estuviera viviendo un sueño, o directamente como si hubiese dejado de vivir. Todo lo que me está pasando parece surrealista, tanta arena blanca a mi alrededor parece una película. Palmeras tan altas que llegan al cielo, aguas tan turquesas que te envuelven en el mar, donde pasas horas y horas sumergida en felicidad, rodeada de fauna, de flora y de vegetación. Cuervos, monos, mariposas, lagartos hormigas gigantes, 400cientospies...



África se está convirtiendo en un continente que exhala vida, crea vida y la transforma. Kenia se esta convirtiendo en un país portador de felicidad, entre otras enfermedades. Nunca disfruté tanto de la soledad, de mi misma, de mi entorno, de la gente. Nunca aproveché tanto el tiempo muerto, tan muerto como yo me siento en este paraíso. Mira que soy joven para un viaje se este calibre, y aun así me parece que he tardado en hacerlo. Como quisiera que todos mis seres queridos disfrutaran de esto como lo estoy haciendo yo. Que vieran los amaneceres africanos, que sintieran la brisa cálida del océano índico, que hablaran con sus gentes, que intentaran degustar sus insípidas y carbonatadas comidas, que disfrutasen de su sabana como yo he tenido la suerte de hacerlo. Que llorasen en misa al igual que yo, que se quedasen sin respiración al ver la inmensidad de los elefantes, o al rey de la sabana (que no de la selva) cazando, que no es más que el ciclo de vida en el que nos ha tocado vivir.

La elegancia de las jirafas, independientes y robustas, la sonrisa malvada de las hienas, persiguiendo a los leones para ver qué restos les pueden dejar. Absolutamente todo en este país tiene un buen comentario.




Incluso encuentro la positividad en la pobreza de las calles, donde residen miles de kenianos dejando pasar el tiempo y únicamente dedicándose a los pocos placeres que les proporciona la vida. Vivir. Comer. Soñar. Disfrutar de las pequeñas cosas. No me cabe en la cabeza todo lo que estoy aprendiendo sobre este maravilloso país, y mucho menos puedo encontrar las palabras para definirlo con la precisión que me gustaría. Solo puedo dar lugar la imaginación de la gente, para que sientan la mínima atracción y curiosidad y tengan la suerte, como yo la he tenido, de venir a disfrutar de un país como este.



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